En las últimas tres décadas, miles de niños y familias han caminado por las puertas de CentroNía, sentando las bases para relaciones duraderas para las generaciones venideras.

Hoy, honramos la vida de una miembro increíble de la familia CentroNía, María Consuelo Naranjo. María era una trabajadora del Condado de Montgomery cuyo nieto se graduó en el sitio de CentroNía en Maryland en el 2010. Maria estuvo siempre muy agradecida por sus experiencias en CentroNía y la educación que recibió su nieto que cuando dejó el programa se convirtió en una defensora y emabajadora de nuestra misión. Muchos de sus amigos y colegas la recuerdan hablando con cariño de CentroNía y creando conciencia sobre la organización y los programas ofrecidos. A menudo hablaba de los excelentes servicios que CentroNía estaba brindando a la comunidad y con frecuencia refería a sus pacientes a sus programas. Debido al esfuerzo de María, muchos padres se inscribieron en la lista de espera temprano y varios de sus amigos y familiares solicitaron empleo en CentroNía. Incluso después de la vida, su amor y pasión por la misión de CentroNía se siente con la solicitud a amigos y familiares para que donen a CentroNía en lugar de enviar flores.

“María era querida por sus pacientes y tenía la habilidad de asegurarse de que todos en la sala se sintieran valorados y que sus necesidades de aprendizaje fueran cumplidas. Sus clases se llenaron de risas y de aprendizaje ”, dijo Rebecca Smith, su ex supervisora. “Sus colegas en el Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS) la extrañan y muchos han hecho donaciones en su nombre a CentroNía”.

María Consuelo será muy extrañada por su familia CentroNía. Gracias, María, por tu apoyo apasionado e inquebrantable para nuestra misión. Gracias a grandes aleados, como usted, muchos más niños y familias pueden acceder a los recursos y servicios que necesitan para aprender, crecer y prosperar.