‘¡Fue intervención divina!’ Así es como María describiría su recorrido con CentroNía. Nacida y criada en Colombia, María se mudó a Estados Unidos hace cuatro años para vivir con su madre. Después de finalizar su licenciatura en relaciones internacionales de la Universidad Internacional de Florida, María decidió mudarse a DC para obtener experiencia en su campo. Fue durante su tiempo en DC donde conoció a su esposo Devin, autóctono de DC al que conoció mientras ella trabajaba como pasante. Su amor floreció y al poco tiempo dieron la bienvenida en sus vidas a su hija Serena.

 Actualmente, Serena tiene dos años y asiste al Programa de Educación Infantil de CentroNía en Columbia Heights. Cuando María se enteró del programa, estaba atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida, ya que durante su embarazo le fue muy difícil encontrar trabajo y Devin sólo ganaba el salario mínimo en su trabajo de medio tiempo. Con precios de alquiler tan altos, no había forma de que pudieran pagar su propio apartamento. Estas circunstancias llevaron a María y a Devin a buscar asistencia de vivienda para su familia; mientras esperaban la colocación permanente, atravesaron el sistema de refugios durante casi seis meses durante el embarazo de María. Fue durante este tiempo en los refugios donde María daría a luz a Serena.

Después de que nació Serena, María estaba desesperada por encontrar empleo y ayudar con los gastos familiares, y lo más importante, encontrar un hogar estable para su familia. Sin embargo, para poder trabajar, María necesitaba un lugar donde cuidaran de su niña, ella luchó por encontrar a una persona confiable para cuidar a Serena mientras estaba en el trabajo. En su búsqueda, se encontró con un antiguo miembro del personal de CentroNía que le contó sobre el programa de Educación Preescolar. Después de completar el proceso de solicitud, Serena fue matriculada rápidamente a la edad de tres meses. Con el problema de cuidado infantil resuelto,  María encontró trabajo como asistente administrativa en Virginia y su familia pudo mudarse a un apartamento.

“No puedo expresar lo aliviada que me sentí de que mi niña estaría en un lugar seguro y multicultural”, dice María. “Como familia multicultural, era importante para mí que mi niña asistiera a un centro donde podía conocer a niños de diferentes culturas”.

Ver el crecimiento y desarrollo de Serena le asegura a María que su hija está en el lugar correcto. Serena está aprendiendo muy rápido. ¡Su madre dice que ya puede contar del 1 al 12 en inglés y español! Serena también entiende las emociones y puede expresar cómo se siente. Le encanta repetir todo lo que oye y puede decir cosas como “te amo”, “hasta luego” y “estoy triste”.

“Mi hija ama la escuela y nunca llora cuando es hora de dejarla. Ella siempre comparte las canciones que cantan en clase para que pueda cantarlas con ella en casa “, expresa Maria.

María aprecia el ambiente multicultural y bilingüe que CentroNía brinda a Serena y su familia. Para ella es importante que su hija hable español, a pesar de que siempre trata de hablar en español en casa, su esposo solo habla inglés, por lo que aprender ambos idiomas en CentroNía realmente le está ayudando. María también está agradecida de que los maestros de su hija la reciban a ella con cariño y especialmente a Serena. A  María le encanta ver a su hija crecer y aprender, que  reciba educación y atención de alta calidad en un lugar seguro.

“No importa de dónde vienes o qué recursos tienes, todos los niños de CentroNía reciben el mismo trato y se les da la oportunidad de comenzar en el mismo lugar”, expresa María. “¡Todos en CentroNía realmente tienen una misión y pasión para ayudar!”