Mientras la mayoría de los estudiantes disfrutan de sus vacaciones de verano y pasan tiempo con sus amigos, a los 16 años, Brian trabaja duro para lograr un objetivo importante: “darle a su madre una vida mejor”.  Brian, un ex alumno de CentroNía,  actualmente cursa el penúltimo año en la Escuela Secundaria Woodrow Wilson, y este es el segundo verano que regresa como voluntario al lugar que él llama su hogar, CentroNía.

Los padres de Brian emigraron desde El Salvador a una edad muy joven y establecieron su hogar en el barrio de Columbia Heights. Cuando Brian y sus tres hermanos nacieron, todos ellos asistieron al programa de CentroNía desde que eran bebés hasta sus años de adolescencia. Los padres de Brian trabajaban largas horas para poder  pagar la renta y otros gastos. Ellos necesitaban desesperadamente un lugar de cuidado de niños asequible y confiable para sus pequeños hijos.

En aquel momento, hace 30 años, la madre de Brian, Luz Angélica escuchó hablar sobre un nuevo centro de educación infantil, CentroNía. Ella se reunió con Beatriz “BB” Otero fundadora de CentroNía, y en poco tiempo estaba convencida de que este era el lugar adecuado para su recién nacido. Quince años después, nació Brian y su madre sabía exactamente dónde iría para aprender y crecer, durante esos primeros años tan importantes para el desarrollo. Brian fue matriculado en CentroNía a los tres meses de edad, completó el Pre-K y luego continuó en el programa extra escolar a lo largo de la escuela primaria.  Brian describe su tiempo en CentroNía como maravilloso, enérgico y divertido.

“CentroNía me enseñó que el juego y la disciplina pueden ir mano a mano,” dice Brian. Hoy en día, Brian se está preparando para la universidad con el plan de estudiar  ingeniería de software. Al mirar hacia atrás, admite que no todo fue fácil para él mientras crecía; ya que sus padres se divorciaron cuando él tenía 3 años de edad.

“Sin CentroNía, la vida habría sido más desafiante y difícil para mi madre. Mientras ella trabajaba para mantenernos a mi hermano y a mí, ella sabía que yo estaba en un lugar seguro. Ella no tenía por qué estresarse,” él afirma.

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Cuando Brian no esta sirviendo como voluntario, con regularidad viene a  CentroNía a recoger a su sobrina (a la izquierda en la foto de arriba) quien participa en el programa de antes y después de la escuela de Studio R.O.C.K.S.

Al reflexionar, Brian entiende que sus objetivos de vida habrían sido diferentes si él no hubiera acudido a CentroNía. “A lo largo de mi vida he conocido a mucha gente de mi edad que creció en hogares inestables. Probablemente ellos nunca tuvieron un lugar donde pudieran aprender, crecer y socializar mientras sus padres trabajaban. Muchas de estas personas ahora se encuentran en las calles metiéndose en problemas, poniendo en peligro su futuro.”

Este es el segundo año en que Brian se ha ofrecido como voluntario  en el campamento de verano Estudio R.O.C.K.S. de CentroNía. Para Brian, esta es una grandiosa manera de obtener experiencia de trabajo, la cual es  beneficiosa para su solicitud de admisión en la universidad y más allá.  Aunque, él no esta aquí sólo por la experiencia, Brian siente el fervor de ser parte de su comunidad, especialmente en CentroNía donde tiene tantos buenos recuerdos.

Brian recuerda una de sus lecciones favoritas impartida por el maestro Ricky, quien da clases en pre-k de CentroNía.  La actividad fue construir un puente, lo cual sonaba sencillo en el momento, pero llegó a significar mucho más.  Para Brian este recuerdo es tan vívido porque para él, CentroNía fue el puente que lo conectó a los amigos de toda la vida, le enseñó sobre el mundo, lo preparó para la escuela, y, lo más importante, le abrió las puertas a una comunidad que él apreciará por el resto de su vida. Dedicar su verano para apoyar la educación y el crecimiento de los estudiantes más jóvenes es extremadamente importante para Brian, así como su visión de ser un ciudadano exitoso que contribuye a su comunidad.

“El sentido de pertenencia que sentí en CentroNía me inspira para ser un buen ciudadano para mi comunidad. Es emocionante para mí estar sirviendo ahora en el lugar que me dio tanto,” concluye.